A todos mis seres queridos, presenciales o virtuales,
que están pasando por un difícil momento,
y que, por desgracia, no son pocos (¡cachis…!).
Para todo aquel que sufre, sin importar la razón.
Tengo a más de un ser querido con dolores en el alma o en el cuerpo (o en ambos). Dolores más o menos importantes, pero, al fin y al cabo, dolores que afligen sus días, que mantienen su mirada triste, que apagan la llama de su pecho, que mantienen su cuerpo encogido, que oscurecen su futuro…
¡Y no puede ser…! ¡Hay que rebelarse…! Así que desde que terminé ayer de trabajar estoy dándole vueltas a lo que puedo hacer por mis entrañables seres queridos, familiares unos y todos amigos. Y no se me ha ocurrido otra cosa que traer hasta aquí la sonrisa de “blanquita”, la cabra que no se irrita, y colgar el video de este precioso y antiguo himno irlandés, basado en un poema ¡del siglo VI! de un tal Dallan Forgaill (¡bendito seas Dallan!).
Para todos ellos pido una sonrisa… y ahí dejo la mía (antigua -dos años tiene, que no me gusta posar- y un poco seria -como siempre, que yo soy de sonrisas “fotográficas” serias- pero sonrisa al fín…), llena de confianza en el futuro…
“Sé tú mis ojos” dice esta desconocida canción que, como siempre, encontré por casualidad (el destino que nunca deja de tendernos una mano…). Y yo digo bien alto, sé tú mis ojos cuando la pena me pueda o el dolor me acose. Sé tú mis ojos, lo mismo que hoy soy yo los tuyos. Extendamos y contagiémonos una mirada llena de fe, de vitalidad, de confianza y de afecto sincero.
Y nunca olvidemos que la vida sigue siendo una maravillosa oportunidad para descubrir, para encontrarse, para recordarse, para admirar y para amar. Que nadie lo dude… Que nunca nadie lo dude…
Emilio M.
La fiamma nel petto
P.S.: Y además de una sonrisa, todo aquel que se acerque hasta aquí queda invitado a dejar su afecto y su solidaridad hacia ellos. La llama en el pecho...
SÉ TÚ MIS OJOS (“Bí thusa ‘mo shúile”, Poema)
Poema de Dallan Forgaill (siglo VI)
Oh Dios de alma, sé tú mi visión,
nada te aparte de mi corazón.
Noche y día pienso yo en ti,
Y tu presencia es luz para mí.
Sabiduría, sé tú de mi ser,
quiero a tu lado mi senda correr;
como tu hijo tenme, Señor,
siempre morando en un mismo
amor.
Sé mi escudo, mi espada en la lid
mi única gloria, mi dicha sin fin;
del alma amparo, mi torreón:
a las alturas condúceme. Dios.
Riquezas vanas no anhelo. Señor,
ni el vano halago de la adulación;
tú eres mi herencia, tú mi porción,
Rey de los cielos, tesoro mejor.
(por rbrandonvideo)

















